El rodillo blaugrana impone su ley en Huerta del Rey para llevarse el triunfo
El Balonmano Atlético Valladolid se enfrentaba por segunda ocasión en siete días al Barça con el objetivo de competir y vivir una jornada para disfrutar del espectáculo de la Liga Asobal con su afición. Con un magnífico ambiente en Huerta del Rey con más de 3.000 espectadores en las gradas, el Atlético Valladolid pudo competir durante muchos minutos ante un conjunto blaugrana con ilimitados recursos, aunque en menor medida que en la final de la Copa de España del pasado domingo en la localidad canaria de Telde.
Evitar las pérdidas para limitar los contraataques mortales del Barça era el objetivo en el equipo de David Pisonero. Por ello, el ritmo pausado del Atlético Valladolid en los primeros minutos le permitió tener a tiro a su rival. Por la buena circulación de balón de los locales para encontrar los espacios, el cuadro azulgrana se encomendó a un Hallgrimsson que le tiene tomada la medida a los gladiadores azules. El espigado guardameta islandés detenía lanzamientos a bocajarro y desde los siete metros aunque Tao Gey-Emparan y Álex Díaz sacaban adelante desde el extremo goles importantes.
En defensa, los gladiadores azules presionaba mucho a los de Carlos Ortega que sólo podían explotar sus transiciones con cuentagotas aunque contaban con los lanzamientos de N´Guessan. Eso era suficiente para tomar cuatro goles de ventaja 11-15 al minuto 23, ya muy avanzado el primer periodo. Precisamente jugando con velocidad los locales parecían acercarse con un Oliveira acertado, Pablo Herrero en la dirección y Serrano jugando muchos minutos en el lateral derecho, el Barça devolvía cada embestida local, eral letal castigando sus pocas pérdidas y el marcador se dilataba en exceso para las aspiraciones vallisoletanas.
Todo finiquitado en la segunda mitad
Al descanso los culés se marchaban cuatro arriba y el 17-21 imperaba en el marcador de Huerta del Rey. La segunda parte comenzó con cambio en la portería vallisoletana y la entrada de César Pérez sustituyendo a Juan Bar. Aunque el capitán cubrió bien el marco, la velocidad blaugrana obligó al técnico Pisonero a pedir tiempo muerto ya con seis goles por debajo en el luminoso y un parcial de importancia 1-4. La defensa culé se tornaba en infranqueable y con Nielsen bajo palos al Balonmano Atlético Valladolid le costaba marcar.
Ahí fue cuando el Barça impuso su maquinaria de campeón ya bien engrasada. Los vallisoletanos fueron perdiendo fuelle notando el desgaste de los últimos partidos y el cansancio acumulado de esta semana. De esta forma, el Barça con una defensa muy sólida e intensa provocaba cada vez más pérdidas a los gladiadores azules que se quedaron sin capacidad para poder atacar a su oponente con garantía. Así, el equipo blaugrana alcanzó los diez tantos de renta mostrando su demoledor contragol y dejando más que finiquitado el encuentro.
Otro parcial de 1-4 sentenció la cita con el 22-32 en el marcador al minuto 47. Un último esfuerzo del Atlético Valladolid con un 3-0 favorable les permitió rebajar algo la renta en contra con el 26-33, aunque el Barça no bajó el pistón y con Aleix Gómez de puntal acabó el choque con su máxima renta del encuentro con el definitivo 28-39.