Una valiosa arquería perdida de la historia de Valladolid vuelve al barrio de San Juan piedra a piedra
Una parte de la historia del barrio de San Juan vuelve a ocupar su lugar. Nueve arcos y cerca de 600 piezas de piedra, desmontadas, restauradas y reconstruidas una a una, han regresado hoy al entorno del que formaron parte durante siglos. Desde este lunes, Valladolid ha inaugurado la recuperación de la arquería del antiguo convento de la Merced en la Plaza de San Juan, devolviendo al barrio una de las piezas patrimoniales que había desaparecido de su paisaje urbano.
La actuación, inaugurada hoy por el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el concejal de Urbanismo y Vivienda, Ignacio Zarandona, ha permitido reconstruir la arquería en un espacio próximo a su ubicación original después de que permaneciera durante décadas alejada del barrio. "Recuperamos una parte de nuestra historia y una pieza de nuestro patrimonio que durante décadas estuvo lejos de su lugar de origen y que vuelve a estar aquí, en este barrio", ha señalado el alcalde durante la inauguración. En concreto, la recuperación supone algo más que la restauración de un elemento arquitectónico.
La intervención busca también recuperar la memoria histórica de un entorno estrechamente vinculado al antiguo convento de la Merced Calzada, que ocupaba el espacio situado entre la actual Plaza de San Juan y las calles de la Merced, Maldonado y Don Sancho.
Una arquería del siglo XVII recuperada piedra a piedra
La estructura fue diseñada por Pedro de Mazuecos el Mozo, arquitecto y autor también de la fachada del palacio Fabio Nelli, y constituye una muestra de la Escuela Clasicista Vallisoletana. Fue construida a comienzos del siglo XVII, en una de las etapas de mayor relevancia histórica de Valladolid como sede de la corte hispánica. El antiguo convento sufrió profundas transformaciones a lo largo de los siglos. La ocupación francesa en 1809 y la Desamortización de 1836 aceleraron su desaparición progresiva hasta que sus restos dejaron de formar parte del paisaje de esta zona de la ciudad.
Años más tarde, la arquería fue localizada en 2006 por técnicos municipales en la finca de Los Quemadillos. Desde entonces comenzó un largo proceso para recuperar la estructura y trasladarla de nuevo a un espacio cercano a su emplazamiento original. En este caso, cabe destacar que los trabajos han sido especialmente complejos. La construcción tuvo que ser desmontada piedra a piedra y cada uno de los sillares fue numerado para garantizar que pudiera recuperar posteriormente su disposición y orientación histórica. En total, se desmontaron alrededor de 600 piezas de piedra, trasladadas en cerca de un centenar de palés.
Posteriormente, fueron sometidas a un proceso especializado de limpieza y restauración para eliminar líquenes, algas, suciedad y otros elementos que habían deteriorado la estructura. El resultado es la recuperación de nueve arcos con columnas de orden jónico, uno de ellos presidido por un blasón de la Orden Mercedaria declarado Bien de Interés Cultural. "Devolver la arquería a este entorno significa devolver el patrimonio al barrio y a sus vecinos, una de las señas de identidad que se había perdido", ha destacado Carnero.
Una nueva plaza para acompañar el regreso de la arquería
La intervención no se ha limitado a reconstruir la pieza histórica, sino que también la Plaza de San Juan ha experimentado una renovación completa para integrar la arquería en el espacio urbano. El antiguo pavimento, deteriorado por el paso del tiempo, ha sido sustituido por un nuevo diseño que busca recordar las formas de un claustro conventual. Además, se ha renovado el mobiliario urbano y se han mejorado las condiciones de accesibilidad y uso de la plaza. La inversión global supera los 365.000 euros, de los que 295.000 corresponden a la Concejalía de Urbanismo y Vivienda y otros 70.000 a la Concejalía de Medio Ambiente.
La recuperación de la plaza se completa con una actuación de movilidad realizada en el entorno con la peatonalización de un tramo de 30 metros de la calle Reyes, entre Maldonado y Don Sancho, ampliando así el espacio para los peatones en una zona de importante tránsito y próxima al Colegio San José.