Una cabalgata multitudinaria llena de guiños a la ciudad de Valladolid anuncia la llegada de los Reyes Magos
Valladolid vivió en la tarde del 5 de enero una de las citas más esperadas del calendario navideño con la celebración de la tradicional cabalgata de los Reyes Magos. Miles de personas salieron a la calle en esta gélida jornada de enero para acompañar a Melchor, Gaspar y Baltasar en un desfile cargado de fantasía, música y participación ciudadana.
La comitiva real, integrada por 500 participantes y articulada en torno a ocho carrozas y distintos espectáculos itinerantes, partió a las 18.30 horas del Paseo de los Filipinos de la capital vallisoletana y transcurrió por el Paseo Zorrilla, la calle San Ildefonso, el Paseo Isabel la Católica, la Plaza del Poniente, la Plaza del Ochavo y las calles Lonja, Quiñones y Ferrari, hasta llegar a la Plaza Mayor, donde se celebró la gran fiesta final. Aquí, Sus Majestades de Oriente realizaron su tradicional ofrenda en el Belén y se despidieron de los vallisoletanos desde el balcón de la Casa Consistorial antes de retirarse para preparar el reparto de regalos.
Un desfile conmemorativo y lleno de simbolismo
La cabalgata de este año de Valladolid fue abierta por el Cuerpo de la Policía Municipal de Valladolid, que protagonizó el inicio del desfile con motivo del 200 aniversario de su fundación, que se conmemorará este mismo mes de enero. Una amplia representación de agentes encabezó el cortejo real como homenaje a esta efeméride. Tras ellos, un espectacular pavo real de gran tamaño realizado con globos, acompañado de otras figuras y de la estrella que guiaba a los Reyes Magos, evocó uno de los espacios más queridos de la ciudad, el Campo Grande.
El recorrido continuó con hadas luminosas que acercaron al público vallisoletano a un universo mágico y poético, seguidas de un vistoso carruaje de caballos conducido por 16 niños. A este desfile navideño se sumaron varios vehículos de Renault, en el año en el que se celebró el 75 aniversario de la creación de la factoría Fasa en Valladolid. Los motivos invernales también fueron protagonistas gracias a la participación de la compañía francesa Friends, que representó grandes copos de nieve, dando paso a una barcaza con pequeños marineros y a una familia de cisnes realizados con globos, en un nuevo guiño al Campo Grande.
La inminente llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar fue anunciada por una carroza con enormes campanas y un emisario real. Tras él, elegantes bailarines y apariciones blancas continuaron cubriendo de nieve las calles y sumergiendo al público en un ambiente de ensueño. La dulzura propia de estas fechas estuvo también presente con bastones de azúcar, piruletas y espirales gigantes que decoraron un abeto brillante, antes de la llegada de las esperadas carrozas de los Reyes Magos, acompañadas por los tamborileros.
Durante todo el recorrido, miembros de la asociación Valladolid Patina repartieron 2.000 kilos de caramelos sin gluten, contribuyendo a que la fiesta fuera inclusiva y accesible para todos los públicos. De esta manera, la cabalgata volvió a convertir Valladolid en un gran escenario de ilusión y fantasía, poniendo el broche final a la Navidad con una celebración multitudinaria que llenó de emoción y buenos deseos a pequeños y mayores.