Focos notificados

Más de un millón de aves sacrificadas: así está afectando la enfermedad de Newcastle en la provincia de Valladolid

Pollitas de recría en una granja avícola
La enfermedad de Newcastle alcanza los 13 focos en la provincia de Valladolid con los nuevos brotes confirmados este lunes en Íscar y Megeces

La enfermedad de Newcastle continúa extendiéndose en la provincia de Valladolid. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha confirmado este lunes dos nuevos focos, uno en una explotación de pollos de engorde ubicada en Íscar y otro en una granja de gallinas de recría en Megeces, lo que eleva a 13 el número total de brotes detectados en la provincia desde que se notificó el primer caso en Aldea de San Miguel a mediados del mes de junio.

Así, las autoridades veterinarias han confirmado ya 13 focos repartidos entre los municipios de Aldea de San Miguel, Olmedo, La Pedraja de Portillo con dos casos, Íscar con cuatro, Montemayor de Pililla, San Vicente del Palacio, Megeces y Cogeces del Monte con dos casos. En conjunto, los brotes afectan ya a cerca de 1.028.000 aves, en concreto, con 559.933 son gallinas ponedoras, 286.946 pollos de engorde y 181.000 pollitas de recría. De esta manera, en cuanto al nuevo foco de Íscar corresponde a una explotación de aproximadamente 38.000 pollos de engorde, que no estaba vacunada frente a la enfermedad y en la que se detectó un incremento de la mortalidad del 1,3%; mientras que el brote de Megeces afecta a una granja de 181.000 pollitas de recría, vacunadas con una dosis, donde la sospecha surgió tras registrarse una mortalidad del 0,97%.

En ambos casos, el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete confirmó mediante PCR la presencia de una cepa velogénica del virus. Tras la confirmación de estos dos nuevos focos, los Servicios Veterinarios Oficiales de la Junta de Castilla y León han puesto en marcha las medidas de control contempladas en la normativa europea. Entre ellas figuran la inmovilización inmediata de las explotaciones afectadas, el sacrificio sanitario de las aves, la destrucción de los materiales que puedan favorecer la transmisión del virus y el mantenimiento de las zonas de restricción y vigilancia establecidas en torno a las granjas. El Ministerio hace hincapié en la importancia de reforzar las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas y de mantener una vigilancia permanente ante cualquier sospecha de la enfermedad.