Mal resultado en Aranda

A las puertas de una peleada remontada: Aranda se quedó con los puntos del derbi

Gustavo Oliveira peleando un balón ante la defensa arandina | Fuente: Atlético Valladolid
Los gladiadores azules estuvieron muy cerca de amargar el Domingo de Resurrección a Aranda rozando la remontada en la segunda mitad, aunque finalmente los locales se quedaron con los dos puntos en casa

El Balonmano Atlético Valladolid no pudo prolongar su buena racha de dos victorias consecutivas al caer en el derbi regional ante Tubos Aranda por 33-29. Los gladiadores azules pagaron caro su mal inicio, dejando la iniciativa de juego durante toda la primera parte a un necesitado rival, espoleado por una afición que llenó el Santiago Manguán y nunca dejó de animar. El equipo de David Pisonero subió de nivel tanto en ataque como en defensa y portería tras los cinco primeros minutos de la segunda parte y logró ponerse a sólo dos goles a falta de 5 minutos, pero no pudo culminar una complicada remontada quedándose cerca de sumar en otra cancha difícil.

Lo cierto es que el Atlético Valladolid no tuvo una puesta en escena demasiado exitosa y se dejó llevar ante la necesidad de un Aranda que estuvo mucho más motivado durante el choque. Errático en el inicio, los jugadores de Javi Márquez aprovechaban en transición cada error vallisoletano y lograron poner tierra de por medio en el ecuador de este primer tiempo con un parcial de 6-0 y el 12-5 imperando al cuarto de hora del choque. Afortunadamente, la inspiración del capitán César Pérez impidió que la sangría fuera mayor, mientras que en ataque los gladiadores azules apostaron todo al egipcio Gedo, único referente ofensivo en la primera mitad, ya que el acierto y buen repliegue de los burgaleses hacía imposible que los visitantes pudieran correr.

Vasco Teixeira fue un muro bajo palos donde se estrellaba el Atlético Valladolid y en ataque Jánosi, Tamayo e Iribar impulsaban al cuadro local. El nerviosismo apareció en los vallisoletanos que se veían obligados a remontar a contrarreloj y con continuas imprecisiones que estaban costando mucho. Pisonero agotó dos tiempos muertos y tuvo que exprimir las rotaciones en busca de que sus jugadores se reengancharan al choque. Recurrió al doble pivote ofensivo, buscó el revulsivo bajo palos con el cambio de Bar y echó mano antes de lo habitual de Miguel Camino para poner en práctica una defensa abierta 5:1 que dificultara la fluidez y acierto local. Incluso puso en práctica el 7 contra 6 que tampoco resultó así que el vendaval arandino se llevó unos justos siete goles de ventaja al descanso, 18-11. 

El derbi se quedó en casa

La segunda mitad del gran derbi no empezó nada bien para los visitantes, con un 3-0 de parcial burgalés con goles fáciles tras pérdida y rechaces que nunca favorecían al conjunto visitante. Por si fuera poco Oliveira sufrió 4 minutos de exclusión y el resultado fue que Aranda se había marchado diez por delante, con el 21-11 mandando a la media hora del encuentro, su máxima renta del choque, y el Atlético Valladolid tenía el partido a punto de estar visto para sentencia. Sin embargo, lejos de tirar la toalla, los gladiadores azules tuvieron un atisbo de reacción para poner contra las cuerdas a los burgaleses gracias a las paradas de Juan Bar y un parcial de 1-4 con goles de Tao Gey-Emparan.

Pudiendo jugar con velocidad gracias a su mejor nivel defensivo, contra pronóstico el Atlético Valladolid seguía luchando para optar al partido. Javi Márquez desestabilizó la remontada visitante con un tiempo muerto que dio tranquilidad a Aranda y el húngaro Jánosi apareció de nuevo para dar un respiro a los suyos. Aún así, el cuadro vallisoletano con sus defensas abiertas y una mayor eficacia en ataque, daban esperanzas con tan solo cuatro goles por debajo. Nuevamente otra exclusión dejó a los gladiadores azules en inferioridad en un momento clave, aunque no obstante el Atlético Valladolid tuvo resiliencia, se olvidó de su mala primera mitad y siguió peleando con un Bar parándolo todo a pesar de la presión ambiental de la afición arandina que llenaba su feudo.

Incluso los visitantes llegaron a ponerse a dos goles, con un inconmensurable Gedo desde los 6 metros acercándose a una remontada impensable. Pese a todo, desafortunadamente para los intereses vallisoletano, cuando Aranda comenzó a notar la presión en el marcador, se aferró a sus opciones con el lateral Asier Iribar tomando el testigo de Jánosi como referencia anotadora. En un último arreón, los pucelanos arriesgaron pero se quedaron sin tiempo, con lo que los locales se llevaron un valioso triunfo en el derbi autonómico celebrado este Domingo de Resurrección.