Su mayor viñeta

Una gran exposición reconoce el legado de Jesús Redondo, el dibujante vallisoletano que conquistó el cómic internacional

Inauguración de la exposición 'Narrar con imágenes' con la diputada Yolanda Burgoa y el dibujante Jesús Redondo
La muestra 'Narrar con imágenes', dedicada a Jesús Redondo, podrá visitarse en la Sala de Exposiciones del Teatro Zorrilla hasta el 16 de agosto

La Diputación de Valladolid ha inaugurado este jueves en la Sala de Exposiciones del Teatro Zorrilla la muestra 'Narrar con imágenes', dedicada al historietista e ilustrador vallisoletano Jesús Redondo, natural de Cubillas de Santa Marta. La propuesta podrá visitarse hasta el próximo 16 de agosto y ofrece un recorrido por la amplia trayectoria artística de uno de los autores españoles de cómic más prolíficos, versátiles y reconocidos a nivel internacional.

A lo largo de más de seis décadas de carrera, Redondo ha desarrollado una intensa actividad como dibujante, ilustrador, portadista, entintador, guionista y autor de historietas, colaborando para editoriales y publicaciones de España, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Suecia o EEUU. Su capacidad para adaptarse a diferentes estilos y géneros, desde el cómic romántico y juvenil hasta la aventura o la ciencia ficción, le ha convertido en una figura de referencia dentro del noveno arte. La exposición reúne una selección de originales que permiten descubrir la evolución artística de Redondo y apreciar la calidad de un dibujo caracterizado por su expresividad, la fuerza de la composición, el cuidado tratamiento de la figura humana y un sobresaliente dominio de la narrativa gráfica.

Asimismo, como complemento a la exposición, el artista ofrecerá el próximo 24 de julio, a las 19.30 horas, una charla abierta al público en el Teatro Zorrilla, en la que compartirá con los asistentes su experiencia profesional, su proceso creativo y algunas de las vivencias que han marcado una carrera reconocida dentro y fuera de España.

Trayectoria de Redondo

Jesús Redondo inició su trayectoria profesional en la década de los 60 en la editorial Bruguera, integrado en el estudio Creaciones Editoriales, donde destacó por la elegancia de su dibujo y su trabajo en historias sentimentales. Durante los años 70 amplió su registro artístico, consolidándose como uno de los grandes ilustradores del cómic de aventuras gracias a un estilo personal basado en un trazo firme, una cuidada composición y un brillante uso de la luz y las sombras.