El auge del aprendizaje musical en Castilla y León
Aprender a tocar un instrumento vuelve a ganar terreno entre las familias de toda la Comunidad. Desde el centro histórico de la capital hasta localidades como Medina del Campo, Tordesillas, Laguna de Duero o Peñafiel, cada vez son más los niños, jóvenes y adultos que se animan a formarse en guitarra, piano, canto o teoría musical.
El fenómeno no se limita a Valladolid: en los últimos cursos, la formación musical ha ido ganando peso en toda la Escuela de Música en Castilla y León, desde provincias como Ávila, Segovia o Burgos hasta Zamora, Salamanca o León. Este crecimiento responde en buena parte a la aparición de modelos de enseñanza más flexibles, que permiten acceder a un profesorado especializado sin depender de que exista una academia cercana con la oferta de instrumentos deseada, algo especialmente relevante en las provincias con población más dispersa.
Escuelas como ERIZO, presente en toda la región, ofrecen precisamente esta posibilidad: clases individuales o en grupo, adaptadas a distintos niveles y edades, con un catálogo que va desde los instrumentos más habituales como guitarra, piano, batería o canto, hasta otros más minoritarios, como los de cuerda frotada o viento, más difíciles de encontrar en según qué localidades.
¿Qué buscan las familias vallisoletanas?
A la hora de elegir dónde formarse, los expertos en pedagogía musical señalan varios factores que cada vez pesan más entre padres y alumnos adultos de la provincia:
- Flexibilidad de horarios, para compaginar las clases con el colegio, el trabajo o las actividades extraescolares.
- Clases individuales o en grupo, según el ritmo de aprendizaje y el presupuesto de cada familia.
- Variedad de instrumentos y materias, desde guitarra o piano hasta teoría musical, armonía o producción.
- Un primer contacto sin compromiso, habitualmente mediante una clase de prueba antes de matricularse.
En la escuela de música en Valladolid de ERIZO, por ejemplo, las clases se imparten de forma individualizada y en pequeños grupos, con seguimiento cercano del profesorado y una primera clase gratuita para que las familias conozcan la metodología antes de decidirse.
La música, una inversión en desarrollo y bienestar
Más allá de la elección del centro, numerosos estudios respaldan los beneficios del aprendizaje musical en el desarrollo cognitivo de los más pequeños: mejora la concentración, la memoria y la coordinación, además de fomentar la disciplina y la constancia. En los adultos, tocar un instrumento se asocia con una reducción del estrés y una mayor sensación de bienestar, lo que explica que cada vez más vecinos de Valladolid retomen esta afición en la etapa adulta, muchas veces después de haberla dejado aparcada desde la infancia.
Todo apunta a que la demanda de formación musical seguirá al alza en los próximos cursos, tanto en Valladolid como en el resto de Castilla y León, con una oferta cada vez más variada y accesible para las familias, vivan donde vivan dentro de la Comunidad.