Goleada vallisoletana al Sporting de Gijón en el último ensayo del verano
La última prueba de pretemporada del Real Valladolid estuvo cargada de todas las emociones que hacen especial al fútbol: rabia, amargura y desaliento, pero también esperanza, ilusión, alegría y felicidad. Todo concentrado en 90 minutos que terminaron con triunfo blanquivioleta en un partido de constantes cambios ante el Sporting en Gijón, justo una semana antes del inicio de LaLiga Hypermotion.
El encuentro comenzó de la peor manera posible para el Pucela ya que en el minuto 2, Otero puso por delante al conjunto asturiano, y apenas cinco minutos después, el delantero volvió a marcar para colocar el 2-0 en El Molinón. El Real Valladolid estaba completamente descolocado y a merced de un Sporting que incluso pudo ampliar su ventaja con un disparo que terminó estrellándose en el larguero. El conjunto castellano no encontraba respuestas ante el dominio local y hubo que esperar un cuarto de hora para que los vallisoletanos empezaran a asentarse sobre el terreno de juego.
Poco a poco, el equipo fue adelantando líneas, comenzó a acercarse al área rival y consiguió alejar el balón de las zonas de mayor peligro. Ambos equipos ejercían una presión alta, apurando los últimos minutos de una pretemporada que llegaba a su fin y poniendo a prueba el trabajo realizado durante estas semanas. El Real Valladolid de Escribá fue creciendo hasta que prácticamente sobre el final de la primera mitad, un agarrón a Tomeo dentro del área después de un saque de esquina acabó en penalti. Alejo se encargó de ejecutarlo con seguridad, ajustando el lanzamiento a la base del palo para establecer el 2-1.
Remontada blanquivioleta en la segunda parte
Tras el descanso, el Sporting volvió a mostrarse superior y obligó a Aceves a intervenir en varias ocasiones para evitar que el marcador se moviera. Los blanquivioletas también tuvieron su oportunidad para empatar en el minuto 57, cuando Van Duiven se encontró con una buena respuesta del guardameta asturiano Yáñez. Con las piernas ya cargadas por la exigencia de los entrenamientos propios de estas alturas de la pretemporada, los cambios terminaron dando aire a un encuentro que comenzaba a perder ritmo. En el minuto 64, Fran Escribá introdujo cinco modificaciones que tuvieron un efecto inmediato sobre el equipo, revitalizando al Pucela, y apenas hicieron falta cinco minutos para que el partido cambiara por completo.
El escenario, las sensaciones y las expectativas dieron un giro radical. El Real Valladolid pasó de la frustración a la esperanza y de la apatía a la reacción. El encargado de iniciar la remontada fue Yeray Cabanzón en el minuto 68, cuando el cántabro aprovechó el trabajo de Latasa en la presión para recuperar el balón, situarse fuera del área, y tras perfilarse, colocar el esférico prácticamente en la escuadra con el interior de su zurda. Un disparo preciso y de gran belleza que supuso el 2-2 en Gijón. El propio Yeray estuvo cerca de repetir poco después con un lanzamiento muy similar que el guardameta repelió a córner. Precisamente de ese saque de esquina llegó el tercer tanto del Real Valladolid.
Tras un despeje de la defensa, Carlos Clerc apareció con potencia para sacar un disparo raso desde lejos, que entre el tumulto de jugadores dentro del área, encontró a Tomeo como aliado. El desvío fue suficiente para llevar el balón a la red y poner el 2-3 en el marcador. El Real Valladolid había dado la vuelta a la dinámica y ya no encontraba freno. El balón circulaba con fluidez, el equipo ganaba confianza y las sensaciones eran cada vez mejores. Y así fue como llegaría el cuarto tanto pucelano en el minuto 72. Juanmi Latasa recibió en la frontal, se hizo hueco entre dos defensores, entró en el área y finalizó la jugada con un disparo que supuso el 2-4.
Buen balance de pretemporada
El cuarto gol dejó prácticamente sentenciado el choque a solo una semana del primer partido oficial, aquel en el que ya estarán en juego los tres puntos. El marcador incluso pudo ser más amplio, como en la ocasión de De Rooij, que remató de cabeza un balón servido con precisión por Ponceau. Aunque el Pucela no volvió a encontrar el camino del gol, sí mantuvo el dominio del partido hasta el pitido final. Con esta prueba se pone fin a una buena pretemporada que deja un balance de tres victorias, un empate y una derrota, y un equipo preparado para afrontar el comienzo de la competición. Ahora, los de Escribá encaran su primera semana de competición cuando el sábado 15 de agosto a partir de las 21.30 horas en Mallorca se pite el comienzo a la temporada 2026-2027.
"Ganas de empezar la competición"
"Estamos preparados. El equipo ha trabajado bien, sabemos la dificultad de la categoría y tenemos ganas de empezar la competición", así de ilusionado afronta Escribá el comienzo liguero después de cerrar la pretemporada. El técnico del Real Valladolid analizó tras este triunfo cómo llega su equipo al estreno en Liga y también quiso dirigirse a la afición blanquivioleta, coincidiendo con las 17.000 renovaciones alcanzadas. En cuanto al encuentro disputado esta tarde, el míster aseguró estar "contento en general" y analizó las dos caras que mostró su equipo durante el partido: "El inicio es justo lo contrario de lo que esperas, no hemos ajustado bien en acciones individuales, creo que hemos estado blandos, poco agresivos, lo que nos hacía llegar tarde y a ellos antes".
Sin embargo, el entrenador valenciano consideró que ese mal comienzo también puede servir como aprendizaje de cara al futuro. "No nos viene mal empezar así para darnos cuenta que somos capaces de remontar en cualquier campo y ante cualquier rival si hacemos las cosas bien", sentenció. A continuación, Escribá completó su análisis: "En el momento en el que el equipo ha metido una velocidad más, hemos ajustado y hemos recuperado mejor y jugado mejor. No es cuestión de ganas, simplemente a veces te equivocas, vas, pero tarde". Fran Escribá también reconoció que el problema no estuvo en los futbolistas, sino en determinados aspectos tácticos que el equipo debía corregir: "Me da satisfacción de que no era problema de jugadores sino de ajustar ciertas cosas".
El técnico blanquivioleta también explicó al término del encuentro de este sábado en El Molinón Enrique Castro Quini que "cuando estás cabreado piensas hacer 3-4 cambios, pero nos hemos enfriado, sentado y a esos mismos jugadores les veíamos capaces de dar la vuelta; cuando hemos hecho los cambios el partido ya estaba muy controlado y de nuestro lado". Asimismo, el entrenador del Real Valladolid valoró la aportación de los jugadores que saltaron al terreno de juego desde el banquillo, a quienes trasladó una petición muy concreta: "Lo único que les he pedido es que no bajáramos el ritmo ni la intensidad, que fueran verticales y agresivos, y lo han cumplido".
En la parte final de su comparecencia, Escribá quiso dirigirse directamente a la afición del Real Valladolid, destacando la importancia de contar con el apoyo de los seguidores durante la temporada que está muy cerca de arrancar. "Me encantaría que fuéramos más. Pedirles me da vergüenza porque se portan muy bien. Uno puede cambiar de muchas cosas, pero el que es del Real Valladolid lo es para siempre, y les necesitamos más. Si alguno duda que lo haga, que estén con nosotros y que por fin este año les demos una alegría".